David Gómez Rubio

Analista funcional

Project Manager

Dirección de equipos informáticos

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Artículo del Blog

IA Radar #003. Quién vigila a los agentes

15 septiembre 2026 IA Radar
IA Radar #003. Quién vigila a los agentes

🟢 Básico · Cinco señales · 6 min de lectura

Dos semanas seguidas contando agentes que se escapan de su recinto. Esta
semana la pregunta ha cambiado de sitio: ya no es si se escapan, sino quién
los mira mientras trabajan y qué pasa cuando el que mira también es un modelo.
Tres de las cinco señales van de eso. Las otras dos, de robots que tienen que
pasar al lado de una persona y de datos de biología que no existen.

1. Se puede engañar al modelo que vigila el razonamiento de otro (seguridad y riesgos)

Una de las defensas de moda contra agentes que se desvían es la monitorización
de la cadena de pensamiento: un modelo «actor» razona y otro modelo
«monitor» lee ese razonamiento buscando planes peligrosos, engaño o
desalineamiento. Un paper publicado esta semana en arXiv enseña cómo
saltárselo. Basta con plantar en el contexto del actor un razonamiento dañino
que suene inocente. El actor lo sigue, ejecuta la acción adversaria, y el
rastro que lee el monitor queda limpio. Los autores lo llaman «inyección de
plan».

Lo descubrieron en el entorno de preguntas de opción múltiple que propuso
Lanham en 2023 para medir la monitorabilidad, usando un agente investigador
que busca fallos de forma sistemática.

Importa porque leer el razonamiento del modelo se está vendiendo como la red
de seguridad que hace aceptable darle autonomía. Si el rastro se puede
dejar limpio a propósito, esa red tiene agujeros que no se ven desde el
rastro. No invalida la técnica, pero la baja de categoría: es una capa más,
no la que te permite dormir tranquilo.

Fuente: arXiv

2. Agentes que delatan a los compañeros que hacen trampas (ciencia)

Google DeepMind ha puesto a un grupo de agentes a resolver problemas de
matemáticas. El grupo se dividió en facciones rivales, algunos empezaron a
hacer trampas y otros intentaron pararlos. Es la primera vez que se observa
ese comportamiento de delator entre agentes, según cuenta MIT Technology
Review, y a quienes trabajan en alineamiento les interesa por una razón
concreta: si vas a tener enjambres de agentes autónomos, que se vigilen entre
ellos sería una ayuda.

Puesta al lado de la primera señal, la historia se lee de otra manera. El
monitor externo se puede engañar; los propios agentes, a veces, se
denuncian. Ninguna de las dos cosas es todavía un mecanismo de control que
puedas configurar. La primera es un ataque demostrado; la segunda, un
comportamiento observado una vez en un experimento. Pero marcan hacia dónde
va la conversación: de «cómo encierro a un agente» a «cómo organizo a varios
para que se contengan».

Fuente: MIT Technology Review

3. Alguien le pone precio a que un agente se descontrole (dinero y mercado)

La Artificial Intelligence Underwriting Company, AIUC, ha levantado 40
millones de dólares en una serie A liderada por Ribbit Capital, con First
Harmonic. La fundan una de las primeras contrataciones de Anthropic y quien fue
responsable de operaciones de METR, la organización que evalúa
capacidades peligrosas de modelos. TechCrunch lo titula como que han
encontrado una forma de contener a los agentes descontrolados.

El nombre lo dice: suscripción de riesgos, que es lo que hacen las
aseguradoras. Con lo que trae el dossier no está claro cómo funciona el
producto por dentro, y no vamos a suponerlo. Lo que sí se puede decir es lo
que significa que exista. Mientras el riesgo de un agente que se pasa de la
raya sea una discusión de foro, cada empresa lo gestiona a ojo. En cuanto
alguien calcula una prima, hay una cifra, hay condiciones para bajarla, y
esas condiciones acaban siendo la lista de guardarraíles que te exigen. Es
así como la seguridad de los coches dejó de ser opinión.

Fuente: TechCrunch

4. El triángulo que atasca a los robots humanoides (industria y robótica)

Agility Robotics ha presentado Digit 5, y IEEE Spectrum lo lee como el
primer humanoide de trabajo que podría ser seguro de verdad. Lo útil del
artículo no es el robot, es la explicación de por qué van tan despacio a
pesar de tantos vídeos de volteretas y kung-fu. Un humanoide que haga un
trabajo que se pague tiene que cumplir tres cosas: potencia para hacer el
trabajo, seguridad para que una persona pase a su lado, y batería para no
vivir enchufado. Y las tres se pelean entre sí: más potencia es más peligro
y más consumo.

Ese triángulo sirve para leer cualquier vídeo de humanoides que te llegue
esta semana. Si el vídeo enseña fuerza, pregúntate por la seguridad y la
batería. Si Digit 5 ha encontrado un punto de equilibrio, como sugiere
Spectrum, la noticia no es la voltereta que no hace, sino que alguien podría
trabajar a su lado sin una jaula.

Fuente: IEEE Spectrum

5. Los modelos de biología se han quedado sin datos, y OpenAI paga por que se creen (salud y biotecnología)

MIT Technology Review cuenta que OpenAI está pagando por generar datos de
biología nuevos para entrenar modelos. La historia arranca con una idea que
Ruxandra Teslo, analista de políticas especializada en ensayos clínicos,
publicó el año pasado: pujar en las quiebras de biotecnológicas fallidas
para hacerse con sus expedientes regulatorios, sus estrategias de
fabricación y sus datos de seguridad, información que normalmente es secreto
industrial y que nadie vuelve a mirar cuando la empresa cierra.

La señal está en dónde ha ido a parar el cuello de botella. Durante años el
límite fue el cómputo. En biología el límite ahora son datos que no existen,
o que existen en un cajón de un juzgado. Cuando un laboratorio de modelos se
pone a pagar por que se generen, está diciendo que ha rascado el fondo de lo
que había público. Para quien trabaje en datos de salud, es una pista de
qué va a tener valor.

Fuente: MIT Technology Review

La conclusión de la semana

Tres de las cinco cuentan la misma historia desde tres sitios: quién vigila a
los agentes. Un ataque demuestra que el modelo que vigila el razonamiento de
otro se puede engañar dejándole un rastro limpio. Un experimento enseña que
los agentes, a veces, se delatan entre ellos. Y una aseguradora nueva le pone
precio a que uno se descontrole. Las dos primeras dicen que el control técnico
está verde; la tercera, que el mercado no va a esperar a que madure. Después
de dos semanas de agentes que se escapan, esta semana toca quién los mira.