DALL·E 2: cuatro veces más resolución y una lista de espera
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Hace quince meses OpenAI enseñó una red que dibujaba sillones con forma de
aguacate y no dejaba probarla. Ahora hay una segunda versión, con cuatro veces
más resolución, y sigue sin poder probarla casi nadie.
Qué ha pasado
DALL·E 2 genera imágenes más realistas y precisas que el original, con cuatro
veces más resolución. El artículo se publicó en marzo y la vista previa de
investigación empezó con doscientos artistas, investigadores y usuarios de
confianza.
Desde abril OpenAI ha ido ampliando ese acceso a un número limitado de
personas. No es un producto: es una vista previa de investigación con lista de
espera, y OpenAI dice explícitamente que la fase de pruebas le está sirviendo
para mejorar la seguridad del sistema y recoger opiniones.
Por qué importa
El salto de resolución suena a detalle técnico y no lo es. La primera versión
producía imágenes que servían para demostrar una idea. Esta produce imágenes
que alguien podría querer usar de verdad, y ahí empiezan los problemas
interesantes.
Porque cuando una herramienta pasa de curiosidad a utilizable, deja de ser una
conversación entre investigadores. Aparecen las preguntas de quién es el dueño
de lo que sale, con qué se ha entrenado el modelo, y qué le pasa a quien vive
de hacer ilustraciones.
Ninguna de esas preguntas tiene todavía una respuesta pública y clara.
Lo que no sabemos todavía
Sigue sin poder probarse libremente, así que casi todo lo que sabemos viene de
ejemplos que ha elegido quien lo ha construido. Eso no es mala fe, es cómo
funcionan estos anuncios, pero conviene tenerlo presente: una galería
seleccionada enseña el techo, no la media.
Tampoco sabemos qué contiene el conjunto de entrenamiento. Sin esa información
es imposible responder a la pregunta de los derechos, que es la que va a acabar
en un juzgado antes o después.
Y queda la duda de para qué sirve, más allá de lo evidente. Generar una
ilustración bonita es una demostración. Encajar esto en un flujo de trabajo
real, con revisiones, formatos y coherencia entre imágenes, es otra cosa.
Qué haría yo esta semana
Apuntarme a la lista y no organizar nada alrededor de esto todavía. Una
herramienta que no puedes usar cuando la necesitas no es una herramienta, es
una promesa.
Lo que sí merece la pena es empezar a pensar la pregunta incómoda con
antelación: si dentro de un año generar una imagen decente cuesta un céntimo y
diez segundos, qué partes de tu trabajo o del de tu equipo cambian. No para
alarmarse, para no llegar tarde.
